El secreto vivo del kéfir: las levaduras 

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El kéfir es una es una leche fermentada milenaria (originaria del Cáucaso), parecida al yogur, pero con una diferencia clave: su proceso de fermentación. Mientras el yogur solo fermenta con bacterias, el kéfir lo hace con bacterias y levaduras.  

El kéfir auténtico es como una pequeña comunidad de microorganismos beneficiosos para nuestra microbiota intestinal y bienestar general. Convirtiéndose en un ecosistema vivo. 

La importancia de las levaduras 

Las levaduras son un conjunto de organismos (hongos microscópicos) que, en el kéfir, cumplen una función esencial: iniciar y sostener el proceso de fermentación de la leche, transformando sus azúcares en compuestos que aportan beneficios únicos. En el kéfir, las levaduras coexisten con bacterias lácticas, creando una doble fermentación única, que le da su característica textura y composición. 

La importancia de las levaduras va más allá de lo sensorial. Al iniciar la fermentación de sustancias orgánicas, generan compuestos que interactúan con nuestra microbiota intestinal. Además de la modulación del sistema inmunitario y a la obtención de nutrientes de forma más eficiente. En otras palabras, son el motor invisible que convierte un alimento cotidiano como la leche, en un fermento ancestral cargado de vitalidad que nutre la diversidad de nuestra microbiota. 

Un kéfir auténtico debe contener levaduras. Al igual que ocurre con el pan de masa madre, donde las levaduras son las responsables de su autenticidad, debe considerarse auténtico si entre sus ingredientes se encuentran las levaduras de kéfir. Son éstas las que le dan identidad, naturalidad y calidad características. 

Integrar el kéfir en la rutina diaria es sencillo, convertirlo en hábito no solo consigue sus beneficios, sino que también añade un gesto de cuidado personal y bienestar. Activia Kéfir está hecho con 16 tipos de cultivos vivos: probióticos naturales y auténticas levaduras del kéfir.  

En definitiva, las levaduras del kéfir son el corazón de esta bebida: pequeñas, invisibles y esenciales, capaces de transformar lo simple en algo extraordinario

¡Y recuerda siempre mirar las etiquetas para asegurar que tu kéfir incluye levaduras!